Con “r”, pero no de rey.

July 2nd, 2009

“Per me reges regnant”, “Por mí reinan los reyes”, dice Dios en los Proverbios. No dice “conmigo y para mí”, por ser muchos los que, reinando por Él, reinan sin Él y contra Él. Los que así hacen, aun permitiendo Dios sus desvaríos, son  infieles, herejes y tiranos.

Por ello a Herodes, que era rey, le llamó raposa y no rey. Bienaventurados, pues, los políticamente perseguidos por las raposas. Así, el que firma con la “R” al final de su nombre ya sabemos que no es por rey, y es que Dios escribe recto con renglones torcidos y nada escapa a su justicia.

La obligación y la devoción

July 1st, 2009

El que todas las naciones e individuos respeten los mandamientos de la Ley de Dios y los vivifiquen con el ejemplo y la gracia de Cristo nuestro Señor no es una devoción, es una obligación. Se puede incumplir con esa obligación, cierto, pero eso no quita el merecimiento del correpondiente castigo por la violación de tan altos designios del Creador. Castigo que será según los tiempos y designios divinos, no de las expectativas humanas.

Hay dos maneras de cumplir con la obligación, por temor o por amor. Cuando se renuncia, sea por odio o por tibieza, a la confesionalidad de los Estados y a la unidad católica de las naciones, lo cual es una obligación primera, es de una supina estupidez, una farsa escandalosa, pretender convertir el incumplimiento en devoción, y eso, que no otra cosa, fue el acto convocado por los Obispos de la Iglesia en España el pasado 21 de junio.

Aquellos que creen que por recitar una fórmula, más o menos acertada,  han cumplido, lo que hacen es rebajar la Religión al nivel mecanicista, muy por debajo de la esclavitud de la ley y renegando de la libertad por la gracia para el cumplimiento; la verdadera devoción que es el amor. Cuando a Santa Margarita María de Alacoque se le revela la necesidad de la Consagración de Francia por el Rey, y se incumple, a ese incumplimiento le siguen las desgracias que no son más que el castigo divino. Que al P. Bernardo Hoyos se le revelara, así mismo, que Cristo reinaría en España y con más veneración que en otras partes, no se le exige la Consagración de España. Nadie puede dudar de que, además, Cristo reinó en España y con más veración que en otras partes. Indudablemente, a pesar de no se una exigencia, el ofrecimiento del cumplimiento por amor apareja gracias derramadas de inapreciable valor.

En la actualidad la exigencia de una Consagración ya no es al Rey de una nación, sino al Papa con los Obispos de la Iglesia universal. Así es como se revela en Fatima. La espada temporal parece que ha quebrado y sólo queda la espada espiritual. Es una equivocación prescindir de todos estos elementos y anclarse sólo en el deficit de forma cuando ni siquiera hay materia para informar. Y en todo esto a España no se le pide nada especial, por lo tanto antes de la devoción cumplir con la obligación. Es ridículo que mientras se niega, desde todas las instituciones tanto civiles como religiosas, los Derechos abosolutos de Dios sobre las personas y los Estados se invoque al Cielo desde lo que ya no es una esperanza fundada, sino delirio de humana satisfacción.

En reparación

June 26th, 2009

En reparación de los ultrajes, las indiferencias y sacrilegios, aunados todos en el olvido y el silencio de la verdad que debe ser proclamada, por los que es ofendido el Sagrado Corazón de Jesús, y por los méritos de Éste y del Inmaculado Corazón de María, dejamos hasta final de este mes de junio la fórmula de Consagración que en el año de 1965, el Jefe del Estado, pronunció al pie del altar circundado de las máximas autoridades civiles, militares y religiosas de la Patria.

Sagrado Corazón de Jesús. Corazón del Dios hombre, Redentor del Mundo, Rey de Reyes y Señor de los que dominan.
España, pueblo de tu herencia y de tus predilecciones, se postra hoy reverente ante este trono de tus bondades que para Ti se alza en el centro de la Península.

Todas las razas que la habitan, todas las regiones que la integran, han constituido en la sucesión de los siglos y a través de comunes azares y mutuas lealtades, esta gran patria española, fuerte y constante en el amor a la religión y en su adhesión a la Santa Iglesia.

Siguiendo la tradición católica de nuestro pueblo, y continuando gozosos la historia de fe y devoción a Vuestra Divina Persona, confesamos que Vos vinisteis a la Tierra a establecer el Reino de Dios en la paz de las almas redimidas por vuestra sangre y en la dicha de los pueblos que se rijan por vuestra santa ley; reconocemos que tenéis por blasón de Vuestra Divinidad conceder participación de vuestro poder a los gobernadores de los pueblos, y que de Vos reciben eficacia y sanción todas las leyes justas, en cuyo cumplimiento estriba el imperio del orden y de la paz.

Vos sois el camino seguro que conduce a la posesión de la vida eterna; luz inextinguible que alumbra los entendimientos para que conozcan la verdad y el principio propulsor de toda la vida y de todo legítimo progreso social, afianzándose en Vos y en el poderío y suavidad de vuestra gracia todas las virtudes y heroísmos que elevan y hermosean el alma.

Venga, pues, a nosotros vuestro Santísimo Reino , que es reino de justicia y de amor. Reinad en los corazones de los hombres, en el seno de los hogares, en la inteligencia de los sabios, en las aulas de la Ciencia y de las Letras y en nuestras Leyes e Instituciones patrias.

Gracias, Señor, por habernos distinguido como defensores de tu fe y misioneros de tu Evangelio por los confines del mundo. Que tu Providencia amorosa nos conserve la integridad de nuestras creencias, la sed amorosa de evangelización y la unidad religiosa de nuestra Patria.

Desde estas alturas, que para Vos ha elegido España como símbolo del deseo que la anima de que presidáis todas nuestras empresas, bendecid al mundo del trabajo para que reine en él la armonía, el bienestar y la paz, con la implantación de la justicia social y el triunfo de la caridad entre todos.

Bendecid a los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire, brazos armados de la Patria, para que en la lealtad de su disciplina y en el valor de sus armas sean siempre salvaguardia de la nación y defensa del derecho.

Bendecid a todos los españoles, que, unidos en la cordialidad de unos santos amores a la Religión y a la Patria, queremos renovaros la consagración de nuestra vida, pidiéndoos, como premio de ella, el morir en la seguridad de vuestro amor y en el regazo de vuestro Corazón adorable.

—Por la Santa Iglesia Católica para que su unidad revele al mundo el amor de Dios, roguemos al Señor.
—Te lo pedimos, Señor.

—Por la fidelidad a los preceptos divinos en las leyes y en las costumbres públicas y privadas, roguemos al Señor.
—Te lo pedimos, Señor.

—Por la unidad religiosa de España, para que en ella reine tu Sagrado Corazón, roguemos al Señor.
—Te lo pedimos, Señor.

—Por los trabajadores españoles cuya promoción social y económica anhelamos y procuramos, por las familias españolas, por todas las regiones, roguemos al Señor.
—Te lo pedimos, Señor.»

La razón de Estado

June 24th, 2009

Fue el fundador de la razón de Estado el mismo demonio, y tres actos hizo en la misma razón: El primero, siendo ángel elevado, fue negar a Dios la honra debida, para ser como Dios y usurpar el trono; el segundo, siendo ángel caído y horrenda monstruosidad, fue persuadir al hombre para que cometiera la misma traición; el tercero, después de la caída del hombre, fue la construcción de la torre de Babel para que sus almenas fueran tropiezo a los caminos del sol.

Siendo el tal el fundador de la razón de Estado, ¿qué secta, que herejía no se acomoda al estadista, cuando no se ciñe y gobierna por la Realeza social de Jesucristo? Los perversos políticos, y la perversa política no sólo se da en el parlamento, la han hecho un dios sobre toda deidad, ley a todas superior. ¿Cuántas veces no se oye la misma cantinela? Quitan y roban estados ajenos; mienten, niegan la palabra; rompen los sagrados y solemnes juramentos; siendo católicos , favorecen a herejes e infieles. Si se lo reprenden por ofensa al derecho divino y humano, responden que lo hacen por materia de Estado, teniéndola por absolución de toda vileza, tiranía y sacrilegio. No hay ciencia de tantos oyentes, ni de más graduados, por eso la democracia les va al pelo. El mal es que no hay traje que no se les acomode, eso que se conoce modernamente como relativismo.

Fue Pilato tan emiente como execrable estadista. Las tres partes que se requieren, las tuvo en grado superlativo. La primera, ostentación del poder (”sabes que tengo poder para hacerte crucificar, etc”); la segunda, incredulidad rematada (”¿qué es la verdad? etc.”); la tercera, disimulación invencible (”yo soy inocente de la sangre de este justo, etc.”).

Estos argumentos bastan y sobran para desenmascarar al ladino que tras la razón de Estado sirve a Satanás. Es lo más execrable del racionalismo. Al cristiano le toca despreciar toda cuña que debilite su vida conforme al Evangelio, única norma de vida para la verdadera vida.

Lo que se calla

June 20th, 2009

La verdad religiosa no es de simple especulación, sino que es un principio de vida, por eso la necesaria insistencia en las ideas fuerza, porque tienen inmediata eficacia sobre la vida misma, para hacer ver al ciego la relación entre aquellas ideas y la acción correspondiente.

Así, Dios nos ama, algo que se proclama sin vacilación, pero se calla la correspondecnia de ese amor que para que le amemos; nos manda (sí, propone impositivamente), para que le obedezcamos; nos amenaza, para que le temamos. El infierno es para los malos. El pecado ofende a Dios; es cosa fea y nos lleva de cabeza al crematorio eterno donde sera el crujir y rechinar de dientes, por eso hay que hacer firme resolución de preferir morir antes que pecar.

¿De qué sirve que toda una asamblea de Obispos se reuna para condenar una ley civil cuando de entre esos Obispos hay quien ampara y protege no sólo a los valedores intelectuales de la ley, sino a los que la llevan a la práctica, v.gr. el Cardenal Sistach y el párroco que dio las monedas para poder abortar? Pues, salvo para que caiga sobre ellos la sentencia de la “viga en el ojo ajeno”, para nada; bueno, sí, para ir perdiendo cada día más credibilidad, no por las flaquezas humanas, que son disculpables, sino por no ejercer la autoridad y permitir el escándalo, porque no es valiente lo que se dice, sino cobadía lo que se calla.

Cuando la culpa es siempre de los demás

June 19th, 2009

Nada puede regenerar tanto la vida de un organismo como volver siempre a su esencia. Es cierto, por ejemplo, que los enemigos de la familia cada vez arrecian más sus desvergonzadas acciones, pero no es menos cierto que si el hogar deja de ser un hogar cristiano toda defensa es inútil. Cómo, pues, no recordar aquella feliz fundación en el lejano 1925 de la Liga para la restauración del Hogar Cristiano que se fundara en París ante el avance descristianizador de la sociedad. Y, como no recordar la idea inconcusa de que la Patria es una asociación de familias y no de indivuos. Ante la mirada a un mundo impío y blasfemo sólo es posible la regeneración desde la enseñanza firme a la juventud de una vida llena de asperezas y dificultades que es el único camino para la virtud. La espada de la fortaleza, afilada en el recuerdo de tantos mártires de la fe que fueron asados, desollados, arados con garfios, flagelados hasta el hueso blanquecino que rompía el estertor de la confesión de Cristo; se enmohece con los que presentan la vida virtuosa como camino sin cruz o transformando ésta en una sentimentalismo tan blando como un acorde de guitarra y unas cuantas lágrimas de cocodrilo.

Por todo ello, a la par que hacemos pública una nota de la Secretaría Política de la Comunión Tradicionalista, nos adherimos plenamente a su letra y a su espíritu ante el acto religioso del próximo día 21 de junio en el Cerro de los Ángeles de Madrid. Puntualizando que es flaqueza no vivir como se piensa, pero es peor silenciar la conciencia para poder pensar como se vive, cuando se vive mal. Es decir, que la situación actual es, con mucho, pero que 1919, pues, es el testigo de la renovación de la consagración el primero que en lugar de dedicar sus esfuerzos en la restauración de los Hogares Cristianos, los arroja al escándalo del mundo, a la debilidad de la carne y a las fauces del león, porque con todos ha contemporizado. Read the rest of this entry »

El no saber pedir

June 17th, 2009

La descendencia y origen de los reyes en el pueblo de Dios ni fue noble ni legítima, pues tuvo por principio la desidia y el cansancio de la majestad eterna y de su igualdad y justicia. Así lo dijo Dios a Samuel: “No te han desechado a ti sino a mí, para que no reine sobre ellos”. Ruín linaje, pues, tuvo el oficio de rey. Para castigarlos les concedió Dios lo que pidieron, tuvieron rey que por Samuel supieron lo que iba a hacer: “Tomará vuestros hijos y los pondrá para que gobiernen sus carros, y los hará sus guardas de a caballo…Y clamaréis en aquel día delante del rey vuestro que elegisteis, y no os oirá Dios en aquel día, porque pedisteis rey para vosotros”. Tan grande fue el delito de pedir rey, que mereció no sólo que se lo diesen, sino también que no se lo quitasen cuando padeciesen con lágrimas el derecho que les predijo. Por Samuel, pues, podemos considerar, que el derecho de que se dijo usarían los reyes, fue contrario en todo al que Dios usaba con ellos.

Con ellos, como se hace con los hijos, obró las maravillas; por ellos en los tiranos ejecutó las plagas. ¿quién negará, por ciega secta que siga, por torpe que tenga el entendimiento, que este derecho de que Dios usaba con ellos era derecho de rey, de señor, de padre; y el otro de tiranos, de enemigos, de disipadores, de lobos? Tanto apetece la novedad el populacho que no dejan uno y piden otro por elección. Sea otro, dicen los siempre mal contentos, aunque no sea bueno, que por los menos tendrá de bueno el ser otro.

¿Qué llama Dios ser rey? La vida del oficio real se mide con la obediencia a los mandatos de Dios y con su imitación. Muchos entienden que reinan porque se ven con cetro, corona y púrpura; y siendo verdugos de sus reinos y provincias, los deja Dios el nombre y las ceremonias, para que conozcan las gentes que pidieron estas insignias para adorno de su calamidad y de su ruina. A muchos, sin ser ya reyes, permite Dios el nombre y el puesto, para que sus maldades llenen el castigo de las gentes.

El grito blasfemo: “No queremos que reine, no tenemos más rey que César”, es el de todos aquellos que como en los tiempos de Samuel echan a Dios de sus legítimas posesiones. Crimen cien veces repetido de edad en edad hasta el fin de los tiempos.

No es tiempo.

June 16th, 2009

Si los herejes son ovejas y lobos, sean los católicos en la defensa de la Fe ovejas y mastines. Ovejas, como miembros del rebaño de Cristo pastoreado por el sucesor de Pedro; mastines para emplear los dientes y la atención en la guarda del aprisco español. Estén a los pies del Papa los besos de los hijos y la sangre de los enemigos: “ut intingatur pes tuus in sanguine. Lingua canum tuorum ex inimicis ab ipso.”

No es tiempo de contentarse con ser ovejas los hijos de la Iglesia, cuando las asechanzas son tan frecuentes, seamos ganado y perro, ladren unos la predicación, y muerdan otros con los escritos.  Gran batalla que hay que librar. Dios con el mundo, el espíritu con la carne, la verdad con la presunción, la Iglesia con los gobernantes y señores del mundo.

Porque en estos tiempos se han confabulado los traidores con los tibios. El hereje contradice y el “católico” interpreta. Aquél no cree como es; y éste quiere que sea como él cree. El hereje sale de la Iglesia; y el “católico” liberal y descaminado está en ella para el daño más de cerca. La ley de Dios ha de juzgar a las leyes, no las leyes a Dios.

No es tiempo de cansarse ante las persecuciones, ni de acobardarse ante las amenazas. Con valentía y cristiana resolución, ardor y confianza, hay que proseguir asunto tan importante como leales y fieros mastines.

Ut educas panem de terra

June 14th, 2009

“De la tierra hacéis salir el pan” (Psal. CIII). Ya dijimos que el héroe actual es aquel que lleva cada día el pan a su hogar, siguiendo aquellas palabras “Quis est ex vobis homo, quem si petierit filius suus panem, numquid lapidem porriget ei?” (Mt, Cap. VII). Y de aquí la demostración palpable de que la democracia liberal no es más que un régimen satánico. ¿Por qué? Tienta Satanás a Cristo con estas palabras: “Si filius Dei es, dic ut lapides isti panes fiant”. Y esto hace al verlo hambriento, flaco, por ayuno de 40 días, y le ofrece piedras.

Esto mismo hace este régimen democrático, que pone en el poder de gobierno a idiotas, viciosos, vanos, mal intencionados, usureros, crueles, ¿qué otra cosa propone sino el memorial de Satanás que, de las piedras del escándalo de la república endurecidas en sus vicios, haga pan? Y estos malos ministros y representantes del poder temporal, siempre sujetos a codicia insaciable procuran, por mayor interés, que los que los sientan en sus poltronas, esto es el populacho avaricioso de las urnas, hagan de las piedras para ellos pan; pues el hacer de un mañoso indigno, un ministro, es suyo el provecho.

Vemos, pues, como la democracia no es sino el régimen que mejor partido saca de la envidia y la codicia humanas; no es extraño que ante la ingente cantidad de parados, los idiotas gubernamentales les digan con descaro: “hacer de las piedras pan”.

La Guerra

June 13th, 2009

Hay quien considera que la guerra es el gran fracaso de la inteligencia y de la Humanidad, y dicho así sin más considerandos esa afirmación no es más que demagogia y debilidad mental. La guerra, como todo en la Creación, debe estar sometida a un orden. Así, la guerra como medio para buscar la paz no es sólo legítima, sino que se reviste de santidad. Esta fue la guerra que Dios mantuvo con el primer hereje, Satanás, y en la que el Capitán General de los Ejércitos celestiales, Miguel, obtuvo la victoria y así el reino de los cielos fue otra vez reino de paz. Luzbel abatido no bajó a la tierra, sino que del cielo fue a parar directamente al infierno y desde allí subió de nuevo la guerra contra el linaje humano. Guerra esta perversa, pues, como fin no tiene más que la misma guerra. Vemos como la guerra puede ordenarse como medio para la paz, para la propia guerra o como un fin en sí misma, y vemos que sólo el primer ordenamiento no repugna a la razón.

La victoria en la guerra se ha de merecer, pues, Dios concede las victorias cuando su pueblo le es fiel, y castiga al pueblo infiel dejándolo al arbitrio de sus enemigos. Podemos colegir que toda victoria, que procede de una guerra justa, ha sido un merecimiento que debe servir de continua alabanza del pueblo para con el Dios de los Ejércitos. Por eso, los que a la Victoria de la Cruzada de Liberación la titulan de nostalgia ineficaz y llaman al olvido, no están desmereciendo a los hombres, instrumentos de la milicia para la justicia de Dios, sino al Dios que la concedió, a las costumbres del pueblo que mereció y al olvido del Creador. Y eso sólo puede ser tildado de blasfemia e impiedad. Sigan por esa línea los mercaderes, los que venden a las ovejas, a los bueyes, a las palomas, y al mismo Templo, y seguirá el castigo acompañando al pecado, esto es, los frutos amargos de una legislación inicua y unas costumbres desordenadas, a la par que la fe, la esperanza y la caridad desparecen del patrio solar.